Para reducir su condena, ocho jóvenes tienen que pasar el fin de semana limpiando un viejo hotel supuestamente abandonado. Digo supuestamente porque en él se esconde un asesino sin escrúpulos que secuestra a una de las chicas. Los demás no tendrán esa suerte. Se puede deducir que es la típica película adolescente donde se hacen apuestas para saber quién va a ser el siguiente. Me lo pasé bien, ya que a mí este tipo de películas me entretiene viendo los fallos que tiene. La muerte de la vegetariana fue mortal, tanto amar a los animales para acabar así. Destaco el pedazo tatuaje que tiene la chica que secuestran (una cruz en la espalda que de gloria verlo) y que es clave para su destino. Nada más que añadir.