
Emily Jenkins trabaja en los servicios sociales. En toda su carrera pensaba que lo había visto todo hasta que se topa con un matrimonio que intenta matar a su hija de 10 años quemándola en el horno. Ella se hace cargo de la niña temporalmente hasta que encuentre un hogar aduecuado. Pasados los dias los sucesos extraños rodearán a Emily.
Película típica donde las haya, me ha gustado pero tengo que reconocer que no aporta nada nuevo al género. El problema que encontré fue en la elección de la actriz, no era nada creíble (cada vez que salía Renee Zellweger veía a Bridged). La niña perfecta, como siempre (en Silent Hill hace tres papeles distintos y los borda sin esfuerzo). ¡Soy su mayor fan!
El papel del tío tonto a más no poder, no se puede contar con su ayuda.
La podéis ver perfectamente en casa si no tenéis nada mejor que hacer.
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